Cuenta la historia que en en el siglo x en los albores de la dinastia han en china, existio uno de los emperadores mas importantes de la cultura oriental, quin shi huang.
Este particular dirigente fue responsable de grandes avanzes para la sociedad en aquella epoca y era aclamado por sus subditos hasta considerarlo una divinidad. Sin embargo siempre se caracterizo por tener muy pocos hombres de confianza, y nunca se le conocio ningun amor.
Recostado en su lecho, antes de morir uno de sus servidores le pregunto porque teniendo a su merced a las mujeres mas hermosas del imperio nunca se habia enamorado, ni casado lo que era una practica muy habitual en los emperadores de aquella epoca que querian dejar al mando un sucesor de su sangre. El le contesto a su servidor, casi con el ultimo aliento que durante su larga vida habia conocido a muchas mujeres muy bellas y le confeso que siempre habia soñado con casarse y formar una familia numerosa.
Una noche llega hasta a el la dama mas hermosa que se podia encontrar en aquellas tierras, la miro a los ojos y no tardo un instante en saber que la amaria por el resto de su vida, supo que seria la madre de sus hijos y aquella que cumpliria todas sus expectativas.
Sin embargo, pidio que retiraran a esa muchacha inmediatamente y ordeno a sus guardias que nunca la dejaran acercarse a su palacio, le conto esa noche a su servidor que no hubiese podido ser feliz sin ella, pero menos aun sin la ilusion siempre latente de volverla a encontrar.
La vida es una busqueda incesante, los sueños son excusas para que el deseo de ser mejores personas se realice.
No podemos ser felices sin esperar nada del mañana, todo pierde sentido cuando no tenemos sueños que cumplir tanto como cuando ya los hemos cumplidos a todos..
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